lunes, 28 de enero de 2008

Denuncian la presencia de ganado en la carretera que une Trucíos con Cantabria

El Correo

A pesar de las curvas, la falta de alumbrado y de guardarraíles, los diez kilómetros de carretera que separan el municipio cántabro de Guriezo de la localidad vizcaína de Trucíos no son en sí peligrosos. O no lo serían si no fuera por la presencia de ganado incontrolado en la calzada, una circunstancia que ya ha provocado numerosos accidentes. «Los vecinos utilizamos mucho esta vía para ir a Cantabria, pero donde menos te lo esperas te encuentras con una vaca tumbada», relata Gorka Llaguno, concejal del partido de la oposición Turtzioz Bai.

Ante esta situación, la formación independiente ha decidido trasladar el problema al Ayuntamiento de Guriezo y a la consejería cántabra de Ganadería. «Es necesario que se adopten medidas para evitar que las vacas deambulen de manera incontrolada por la carretera y, de no ser así, que se puedan exigir responsabilidades a las administraciones que han incumplido sus funciones», reclamaron. Una petición que tiene su origen en los repetidos siniestros en los que se han visto involucrados vehículos y animales. «Incluso hay un vecino que ya ha sufrido dos golpes por este motivo», advirtieron.

Según la oposición, el Gobierno cántabro no es ajeno a este problema, aunque «ha hecho oídos sordos» al respecto. «La Guardia Civil pasa todos los días por esta carretera, así que tiene que saber lo que sucede», aseguró Juan Ignacio Hernandorena, otro concejal de Turtzioz Bai. De momento, los accidentes registrados sólo se han saldado con pérdidas materiales. «Todo han sido golpes de chapa que, eso sí, han dejado los coches muy tocados», explicó.

Con caballos

Las mismas fuentes señalaron que «la prudencia de los conductores» ha sido la que ha evitado males mayores. Al parecer, los vecinos, conocedores de la situación, moderan mucho la velocidad durante todo el trayecto. «Hay que circular muy despacio, sobre todo de noche, ya que no hay farolas y a veces te encuentras una vaca durmiendo en mitad de la carretera», señaló Hernandorena. La carretera de Trucíos no es la primera que sufre este problema.

De hecho, también sucedió algo parecido en Carranza, donde se llegaron a producir accidentes con caballos. «Hace tiempo un caballo pasó por encima del coche de mis padres, pisando el techo del vehículo», recordó Llaguno. Sin embargo, el problema se atajó vallando los límites de la carretera, para que los animales no pudieran acceder a ella.

«Ni siquiera haría falta colocar una tela metálica o unos quitamiedos. Bastaría con controlar a los dueños de estas vacas», sugirió Hernandorena, quien considera que la solución más eficaz sería vigilar que los ganaderos dejen recogidas sus reses. «En la mayoría de los casos, no se encuentra al culpable. Sólo cuando en el choque muere el animal se puede identificar a su dueño», revelaron los ediles de Turtzioz Bai.

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