lunes, 04 de diciembre de 2006

¿Hacia dónde camina Enkarterri?

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La situación crítica que atraviesa la industria en Enkarterri no deja indiferente a nadie. Estamos hablando de una comarca que sobrevivió durante los años 90 a la crisis del sector papelero y que a día de hoy se ve en la obligación de enfrentarse a un reto aún mayor y quizá en peores condiciones. Algunos términos como "deslocalización" o "desertización industrial" se han vuelto familiares en los últimos tiempos, y nadie parece capaz de aportar soluciones satisfactorias a este baile de empresas.

Si repasamos los últimos desaguisados laborales, nos vendrá a la memoria el pulso que los trabajadores de Smurfit mantuvieron con la dirección de la empresa, rechazando un convenio inaceptable y bajo presiones de cierre. Después llegó el turno del conjunto papelero Pastguren-Virtisú, que vio peligrar su integridad con un intento de cierre encubierto. Hubo protestas, concentraciones, manifestaciones. En el mes de febrero, los trabajadores de Virtisú se encerraron en la planta de Aranguren e iniciaron una huelga de hambre. Allí nos hablaron de su lucha y nos mostraron su preocupación sobre el futuro laboral de Enkarterri. Precisamente, la gente de Virtisú y de Smurfit ha sido la primera en sumarse a las manifestaciones contra el cierre de Reckitt Benckiser. Todos han pasado por lo mismo. El caso más reciente es el de Customer Works Güeñes, con una treintena de despidos y nuevas amenazas de deslocalización.

La situación de Reckitt Benckiser es especialmente dramática, con más de doscientos trabajadores que se han visto en la calle de la noche a la mañana, sin garantías de recolocación, y últimamente con el chantaje del cierre patronal. En todo momento hemos exigido soluciones inmediatas para los empleados, pensando especialmente en un plan de recolocación en caso de cierre definitivo. Sin embargo, eso no nos impide denunciar la existencia de un pelotazo urbanístico que ha permitido a la empresa huir con una cuantiosa recompensa.

En ese sentido, hemos denunciado públicamente que la corporación municipal de Güeñes -formada por PNV, PP, EA y PSE-EE- ha financiado la huida de Reckitt Benckiser con una maniobra urbanística que proporcionará a la multinacional inglesa unos beneficios cercanos a los mil millones de las antiguas pesetas. Curiosamente, esta recalificación ha sido llevada a cabo poco antes de entrar en vigor la nueva Ley del Suelo, que pone punto final al lucro urbanístico y exige total transparencia en los convenios. Al haber esquivado esa ley, Reckitt puede permitirse el lujo de pagar los despidos con las plusvalías obtenidas gracias a la recalificación de sus terrenos y seguir contando con beneficios después de todo.

Recientemente, el Parlamento Vasco ha aprobado un texto de PNV, EA y PSE-EE para exigir a Reckitt el mantenimiento de todos los puestos de trabajo. A pesar de que el texto inicial mejoró sensiblemente con las aportaciones de nuestro grupo parlamentario, Ezker Batua-Berdeak no apoyó la propuesta por considerarla insuficiente. Entre otras cosas, exigimos que se dé marcha atrás a la recalificación de los terrenos de Reckitt para que la empresa no se vaya de Güeñes con una recompensa tan abultada. Además, hemos reclamado en todo momento la necesidad de generar un gran acuerdo político y social para afrontar la crisis industrial que atraviesa Enkarterri y trazar una hoja de ruta que asegure plenamente el futuro de la industria en la comarca. Al fin y al cabo, es urgente encontrar soluciones reales. A la gente de Smurfit, de Virtisú, de Reckitt, de Customer Works, le gustaría poder decir dentro de unos años que, a pesar del sacrificio y los quebraderos de cabeza, la lucha ha merecido la pena.

Oskar Matute
Parlamentario de Ezker Batua-Berdeak

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